planeta nibiru que se acerca a la tierra

El principal teórico del apocalipsis dice ahora el próximo mes de octubre comenzará un período de siete años de catástrofes

Todos sabemos que las cosas de palacio van despacio. Y con el fin del mundo, que es un fenómeno cósmico mucho más complejo que cualquier papeleo o burocracia, ha pasado lo mismo y resulta que se ha retrasado un mes.

El numerólogo David Meade, basándose en el estudio de la Biblia, había calculado que el fin del mundo iba a llegar el pasado 23 de septiembre, pero ya unos pocos días antes de la fecha que él mismo había establecido reculó un poco, diciendo que mucha gente había malentendido sus palabras. «No va a pasar nada en septiembre», dijo en una entrevista al Sunday Express. Y hay una nueva fecha.

 Aunque tampoco es exactamente que vaya a acabar ahí, sino que lo que se producirá es el principio del fin, que dará paso a siete años de penurias.

Una nueva fecha

Según David Meade, autor de la teoría de la fecha del fin del mundo, «la criptografía astronómica más reciente de la llegada de esos juicios inminentes comienza en la semana del 21 de octubre del 2017», de modo que «el Fin de los Días empezará hacia finales de ese mes».

Meade, que cree que el número 33 tiene un especial interés dentro de los textos bíblicos, había predicho inicialmente el 23 de septiembre como la fecha del fin del mundo, ya que es 33 días después del eclipse solar del pasado 21 de agosto.

Pero, al parecer, sus cálculos no habían sido tan precisos, y parece que el fin del mundo empezará más tirando a finales de octubre.

Solo el principio del fin

Hay que tener en cuenta que dice que «el fin del mundo empezará ese día» y no que se producirá ese día. Ahora, David Meade asegura que la destrucción del planeta tal y como lo conocemos no será inmediata, sino que a partir de octubre se dará paso a lo que él llama el período de la Tribulación, que durará siete años y, a continuación, vendrá el milenio de paz.

¿Qué es el Rapto?

Se refiere Meade con el Rapto a una de las profecías del Libro del Apocalipsis, según la cual se producirá la segunda venida de Jesucristo, y este se llevará consigo a los que han seguido sus preceptos, dejando al resto a la intemperie en la Tierra poco antes del verdadero fin del mundo.

 Este episodio del Rapto o Arrebatamiento es uno de los más importantes de la escatología cristiana, y supone para muchos la culminación del camino de los creyentes. Durante este momento profetizado por la Biblia, los muertos que llevaron una vida cristiana resucitarán después de la llegada de Jesús del Cielo, y Cristo se llevará consigo a estos y a los cristianos que llevaron una vida más fiel a la Iglesia. De este modo, se encontrarán con el dios cristiano en el Cielo.

Siete años de catástrofes

El período de Tribulación previo al fin del mundo del que hablaDavid Meade estará lleno, además del apagón de la red eléctrica, de todo tipo de catástrofes naturales y humanas derivadas de la aproximación de Nibiru o del Planeta X a la Tierra.

Habrá terremotos, tsunamis, los peores temporales que hayamos visto jamás, y también un sinfín de catástrofes nucleares causadas por las guerras humanas. Y, poco antes de ese Rapto o Arrebatamiento, llegará ese apagón de la red eléctrica que, sin duda, causará un caos en el planeta.

Para él, fenómenos naturales como los terremotos en México o los devastadores ciclones tropicales de las pasadas semanas solo son la antesala de todas las calamidades que todavía están por llegar.

¿Qué es Nibiru o el Planeta X?

Es una de las principales teorías que utiliza Meade para justificar sus supuestas predicciones: el Planeta X o Nibiru. Este astro misterioso, con un nombre basado en la mitología de Babilonia, fue recuperado por el autor Zecharia Sitchin en 1976 en su libroEl duodécimo planeta y, según este, era el hogar de unos alienígenas que crearon a la raza humana.

Según Meade y otros teóricos del fin del mundo, la órbita de este planeta coincide, cada varios miles de años, con nuestro sistema solar y, cuando se produzca y se acerque al sol y al a Tierra, causará en esta ocasión una cadena de catástrofes.

Un mundo muy diferente

En todo caso, David Meade afirma que el fin del mundo, que sucederá alrededor del 2024, no supondrá ni la destrucción del planeta ni la extinción de la humanidad. Pero sí será el punto y final «del mundo tal y como la conocemos».

Los que se queden, según él, después de este rapto celestial, seguirán viviendo. Pero lo harán en un planeta muy diferente al actual.

¿Qué dice la ciencia?

Los científicos, y cualquier persona medianamente sensata, piensan que estas teorías del fin del mundo carecen de cualquier tipo de lógica, y que solamente se sostienen si atendemos a las creencias o a la superstición.

La cantidad de gente preocupada por los fenómenos aparentemente astronómicos llevó incluso a la Nasa a advertir públicamente que el Planeta X no existe y que si fuera real, los astrónomos habrían sido ya capaces de verlo o de recoger algunos de los evidentes efectos que tendría su aproximación en las órbitas de los planetas del Sistema Solar.

De modo que, si hacemos caso de la ciencia y nos olvidamos de las teorías tendenciosas y apocalípticas, de momento no tenemos nada que temer.